Bienvenidos al sueño americano de una estudiante eumesa que estará durante 1o meses en Colorado. En este nuevo blog intentaré acercaros mi experiencia lo máximo posible durante estos meses en tierras americanas. Esta es mi aventura:

martes, 1 de enero de 2013

Día 140: Que la vida pasa volando,especialmente la parte que vale la pena vivir

1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17.
No sé por dónde empezar, pero 17 años ya, ¿en serio? He llegado a un punto el que el tiempo se me pasa tan sumamente rápido que me da miedo. El tiempo se me escapa de las manos cada vez que lo pienso, y cuando no lo pienso también. Y el océano de por medio no cambia eso. Las agujas le siguen dando la vuelta al reloj de una forma demasiado apresurada para mi gusto. ¿Podéis calmaros un poco, por favor? De todas formas, aunque a estas alturas parece imposible, hay cosas que el ser humano no puede cambiar.
Para mi, el momento más especial del año es un momento en el que todas las personas normales del mundo están atragantadas. (Sí, esas personas que no se atragantan con las 12 uvas no son de fiar). Ese momento en el que las líneas de teléfono están colapsadas con mensajes de felicidad por estar aquí un año más. Ese momento en el que las compañías telefónicas se aprovechan para decirte que el mensaje no ha sido enviado, y lo envías una y otra vez para que al final al destinatario le llegue 7 veces y a ti te vacíen el bolsillo.
Es el primer 1 de enero que no paso con los míos y es el día más difícil de toda esta experiencia. Es momento de pedir un deseo por el nuevo año; todos necesitamos algo en lo que creer, ¿no?
Los 16 estuvieron llenísimos de emociones. Llegaron con la noticia de una aventura que iba a comenzar y marcar este año como especial. Hubo una cuenta atrás de 8 meses que se llevo el viento en un abrir y cerrar de ojos. Se nota que el tiempo vuela cuando estás disfrutando y cuando estás con los tuyos. Pasaba un mes, y otro y otro y cuando nos dimos cuenta los 8 meses habían desaparecido y las despedidas habían llegado. No sabéis bien lo que odio las despedidas. Y tampoco sabéis bien lo que me encantan las bienvenidas. Nunca conocí a tanta gente en tan poco tiempo y nunca aprendí tanto inglés. Nunca lloré tanto diciendo adiós o recordando lo que os echo de menos a todos. Tampoco nunca experimenté tanto nerviosismo o viví tantas experiencias diferentes. Ningún año tuve tanta morriña y ningún año estuve tan lejos de casa. Este año sobreviví intensas horas de avión y el fin del mundo. Este año gané madurez, responsabilidad y sobretodo confianza en mi misma. Gané una mente más abierta y conocimiento. Aprendí como sobrellevar alguna que otra circunstancia y me di todavía más cuenta de lo que realmente creo y quiero. Los 16 no fueron una edad fácil como podéis comprobar, pero no cambiaría nada de ellos porque estuvieron llenos de cosas buenas y de sueños cumplidos. Los 16 cambiaron mi manera de ver las cosas, los sitios y las personas. Los 16 me cambiaron a mi, aunque siga siendo la misma que todos conocéis.
Aparte de haber ganado un año, también he ganado muchas más cosas.
Año 2013. No puedo esperar a ver lo que me depara este año nuevo. Esta vez también habrá una despedida y una bienvenida así que dudo que sea un año monotemático o fácil. Estoy convencidísima de que será increíble, muy increíble.
Un año más gracias a los que seguís aquí. Familia, amigos... gracias por hacer de este otro año increíble y por seguir sumando. Os quiero mucho, como la trucha al trucho.








                                     











































Como siempre, mucha más gente que también fue importante y no aparece en las fotos. Feliz año nuevo fieles lectores. Ahora que ya empieza el nuevo año os veo más cerca...

Un año más, un año menos




No hay comentarios:

Publicar un comentario